Los maestros de la institucion
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lunes, 24 de octubre de 2016
jueves, 29 de septiembre de 2016
ACTIVIDADES
1-Actualización de la estructura organización de la institución se debe desarrollar, imágenes, funciones y un ensayo sobre la importancia. Se puede incluir vídeos, flash, títulos animados, gifs dependiendo del sitio y personal que le corresponda
2- Desarrollo de circuitos. Desarrollos de cuatro talleres en grupo con informes individuales que serán reflejados en el blog, este informe debe llevar imagen, vídeo, estructura con viñetas para materiales y con números para los procedimientos.
29-09-2016
Integrantes
- Danna Castro
-Brayan Correa
-Emdi Duran
Estructura: Docentes
Docentes en áreas de ciencias: Brayan Correa
Docentes en áreas de números: Danna Castro
Docentes en demás áreas: Emdi duran
*Funciones
*Biografía
*Registro fotográfico
*ALFREDO MONTAÑEZ TOLOZA
29-09-2016
Integrantes
- Danna Castro
-Brayan Correa
-Emdi Duran
Estructura: Docentes
Docentes en áreas de ciencias: Brayan Correa
Docentes en áreas de números: Danna Castro
Docentes en demás áreas: Emdi duran
*Funciones
*Biografía
*Registro fotográfico
DESARROLLO DEL TRABAJO
- Área:
educación financiera.
- Fecha de nacimiento: 10-10- 1959.
- Fecha de
ingreso a la institución: 22-04-1989.
-
Años de servicio: 27 años, 5 meses.
- Jornada de la mañana.
* DANILO ROMERO ROJAS.
-
Área: Matemáticas.
-
Fecha de nacimiento: 25-04- 1972.
-
Fecha de ingreso a la institución: 12-02-2010.
-
Años de servicio en la institución: 6 años, 7 meses.
-
Jornada de la mañana.
* DEIMER MANUEL VILLAMIZAR HERRERA.
- Área: Matemáticas.
-
Fecha de nacimiento: 01-10-1987.
-
Fecha de ingreso a la institución: 01-04-2016.
-
Años de servicio en la institución: 0 años, 6 meses.
-
Jornada de la mañana.
* ELVIA ROSA DIAZ OLAVE.
-
Área: Física.
-
Fecha de nacimiento: 07-10-1989
-
Fecha de ingreso a la institución: 01-04-2016
-
Años de servicio en la institución: 0 años, 6 meses.
-
Jornada de la mañana.
* EUGENIO VELANDIA ROJAS.
-
Área: Matemáticas, geometría.
-
Fecha de nacimiento: 04-03-1956.
-
Fecha de ingreso a la institución: 28-07-1989.
-
Años de servicio en la institución: 27 años, 3 meses.
-
Jornada de la mañana.
* JOSE DE JESUS CONTRERAS PRIETO.
-
Área: Física.
-
Fecha de nacimiento: 08-08-1957.
-
Fecha de ingreso a la institución: 01-0219881.
-
Años de servicio en la institución: 35 años, 8 meses.
-
Jornada de la mañana.
* JOSUE ANGARITA VILLAMIZAR.
-
Área: Química.
-
Fecha de nacimiento: 01-09-1957.
-
Fecha de ingreso a la institución: 30-04-2004.
-
Años de servicio en la institución: 12 años, 5 meses.
-
Jornada de la mañana.
* LILIA LUCIA AVELLANEDA FIGUEROA.
-
Área: Biologia.
-
Fecha de nacimiento: 24-04-1971.
-
Fecha de ingreso a la institución: 08-02-1998.
-
Años de servicio en la institución: 18 años, ocho meses.
-
Jornada de la tarde.
* OSCAR ELIECER MARTINEZ HERNANDEZ
-
Área: Matemáticas.
-
Fecha de nacimiento: 28-09-1960.
-
Fecha de ingreso a la institución: 15-08-1981.
-
Años de servicio en la institución: 35 años, 3 meses.
-
Jornada de la tarde.
* VICTOR CENON CORDERO VERA.
-
Área: Matemáticas.
-
Fecha de nacimiento: 11-10-1968.
-
Fecha de ingreso a la institución: 31-05-2012
-
Años de servicio en la institución: 4 años, 4 meses.
- Jornada de la mañana.
* ALGUNAS FOTOS DE ALGUNOS MAESTROS DE LA ISNTITUCION.
* ALGUNAS FOTOS DE ALGUNOS MAESTROS DE LA ISNTITUCION.
lunes, 29 de febrero de 2016
Español
La luna
En tiempos muy lejanos hubo un país en que por la noche estaba siempre
oscuro, y el cielo se extendía como una sábana negra, pues jamás salía la luna
ni brillaban estrellas en el firmamento.
De aquel país salieron un día cuatro mozos a correr mundo, y llegaron a unas tierras en que al anochecer, en cuanto el sol se ocultaba detrás de las montañas, aparecía sobre un roble una esfera luminosa que esparcía a gran distancia una luz clara y suave; aun cuando no era brillante como la del sol, permitía ver y distinguir muy bien los objetos. Los forasteros se detuvieron a contemplarla y preguntaron a un campesino, que acertaba a pasar por allí en su carro, qué clase de luz era aquella.
- Es la luna -, respondió el hombre -. Nuestro alcalde la compró por tres escudos y la sujetó en la copa del roble. Hay que ponerle aceite todos los días y mantenerla limpia para que arda claramente. Para ello le pagamos un escudo a la semana.
Cuando el campesino se hubo marchado, dijo uno de los mozos:
- Esta lámpara nos prestaría un gran servicio; en nuestra tierra tenemos un roble tan alto como éste; podríamos colgarla de él. ¡Qué ventaja, no tener que andar a tientas por la noche!
- ¿Sabéis qué? - dijo el segundo -. Iremos a buscar un carro y un caballo, y nos llevaremos la luna. Aquí podrán comprar otra.
- Yo sé subirme a los árboles - intervino el tercero -. Subiré a descolgarla.
El cuarto fue a buscar el carro y el caballo, y el tercero trepó a la copa del roble, abrió un agujero en la luna, pasó una cuerda a su través y la bajó. Cuando ya tuvieron en el carro la brillante bola, la cubrieron con una manta para que nadie se diese cuenta del robo, y de este modo la transportaron, sin contratiempo, a su tierra, donde la colgaron de un alto roble. Viejos y jóvenes sintieron gran contento cuando vieron la nueva luminaria esparcir su luz por los campos y llenar sus habitaciones y aposentos. Los enanos salieron de sus cuevas, y los duendecillos, en su rojas chaquetitas, bailaron en corro por los prados.
Los cuatro se encargaron de poner aceite en la luna y de mantener limpio el pabilo, y por ello les pagaban un escudo semanal. Pero envejecieron, y cuando uno de ellos enfermó y previó la proximidad de la muerte, dispuso que depositasen en su tumba, al enterrarlo, la cuarta parte de la luna, de la que era propietario. Cuando hubo muerto, subió el alcalde al roble y, con las tijeras de jardinero, cortó un cuadrante, que fue colocado en el féretro. La luz del astro quedó debilitada, aunque poco. Pero a la muerte del segundo hubo de cortar otro cuarto, con la consiguiente mengua de la luz. Más tenue quedó aún después del fallecimiento del tercero, que se llevó también su parte; y cuando llegó la última hora del cuarto, las tinieblas volvieron a reinar en el país. La gente que salía por la noche sin linterna, se daba de cabezadas, y todo eran choques y trompazos.
Pero al unirse, en el mundo subterráneo, los cuatro cuadrantes de la luna e iluminar el reino de las eternas tinieblas, los muertos comenzaron a agitarse y a despertar del último sueño. Extrañáronse al sentir que veían de nuevo: la luz de la luna les bastaba, pues sus ojos se habían debilitado tanto que no habrían podido resistir el resplandor del sol. Levantáronse de sus tumbas y, alegres, reanudaron su antiguo modo de vida: los unos se fueron al juego o al baile; los otros corrieron a las tabernas, donde se emborracharon, alborotaron y riñeron, acabando por sacar las estacas y zurrarse de lo lindo mutuamente. El ruido era cada vez más estruendoso, y acabó dejándose oír en el cielo.
San Pedro, celador de la puerta del Paraíso, creyó que el mundo de abajo se había sublevado, y corrió a concentrar a las celestiales huestes para rechazar al enemigo, caso de que el demonio, al frente de los suyos, intentara invadir la mansión de los justos. Pero viendo que no llegaban, montó en su caballo y se dirigió al mundo subterráneo. Allí aquietó a los muertos y los hizo volver a sus sepulturas: luego se llevó la luna y la colgó en lo alto del firmamento.
De aquel país salieron un día cuatro mozos a correr mundo, y llegaron a unas tierras en que al anochecer, en cuanto el sol se ocultaba detrás de las montañas, aparecía sobre un roble una esfera luminosa que esparcía a gran distancia una luz clara y suave; aun cuando no era brillante como la del sol, permitía ver y distinguir muy bien los objetos. Los forasteros se detuvieron a contemplarla y preguntaron a un campesino, que acertaba a pasar por allí en su carro, qué clase de luz era aquella.
- Es la luna -, respondió el hombre -. Nuestro alcalde la compró por tres escudos y la sujetó en la copa del roble. Hay que ponerle aceite todos los días y mantenerla limpia para que arda claramente. Para ello le pagamos un escudo a la semana.
Cuando el campesino se hubo marchado, dijo uno de los mozos:
- Esta lámpara nos prestaría un gran servicio; en nuestra tierra tenemos un roble tan alto como éste; podríamos colgarla de él. ¡Qué ventaja, no tener que andar a tientas por la noche!
- ¿Sabéis qué? - dijo el segundo -. Iremos a buscar un carro y un caballo, y nos llevaremos la luna. Aquí podrán comprar otra.
- Yo sé subirme a los árboles - intervino el tercero -. Subiré a descolgarla.
El cuarto fue a buscar el carro y el caballo, y el tercero trepó a la copa del roble, abrió un agujero en la luna, pasó una cuerda a su través y la bajó. Cuando ya tuvieron en el carro la brillante bola, la cubrieron con una manta para que nadie se diese cuenta del robo, y de este modo la transportaron, sin contratiempo, a su tierra, donde la colgaron de un alto roble. Viejos y jóvenes sintieron gran contento cuando vieron la nueva luminaria esparcir su luz por los campos y llenar sus habitaciones y aposentos. Los enanos salieron de sus cuevas, y los duendecillos, en su rojas chaquetitas, bailaron en corro por los prados.
Los cuatro se encargaron de poner aceite en la luna y de mantener limpio el pabilo, y por ello les pagaban un escudo semanal. Pero envejecieron, y cuando uno de ellos enfermó y previó la proximidad de la muerte, dispuso que depositasen en su tumba, al enterrarlo, la cuarta parte de la luna, de la que era propietario. Cuando hubo muerto, subió el alcalde al roble y, con las tijeras de jardinero, cortó un cuadrante, que fue colocado en el féretro. La luz del astro quedó debilitada, aunque poco. Pero a la muerte del segundo hubo de cortar otro cuarto, con la consiguiente mengua de la luz. Más tenue quedó aún después del fallecimiento del tercero, que se llevó también su parte; y cuando llegó la última hora del cuarto, las tinieblas volvieron a reinar en el país. La gente que salía por la noche sin linterna, se daba de cabezadas, y todo eran choques y trompazos.
Pero al unirse, en el mundo subterráneo, los cuatro cuadrantes de la luna e iluminar el reino de las eternas tinieblas, los muertos comenzaron a agitarse y a despertar del último sueño. Extrañáronse al sentir que veían de nuevo: la luz de la luna les bastaba, pues sus ojos se habían debilitado tanto que no habrían podido resistir el resplandor del sol. Levantáronse de sus tumbas y, alegres, reanudaron su antiguo modo de vida: los unos se fueron al juego o al baile; los otros corrieron a las tabernas, donde se emborracharon, alborotaron y riñeron, acabando por sacar las estacas y zurrarse de lo lindo mutuamente. El ruido era cada vez más estruendoso, y acabó dejándose oír en el cielo.
San Pedro, celador de la puerta del Paraíso, creyó que el mundo de abajo se había sublevado, y corrió a concentrar a las celestiales huestes para rechazar al enemigo, caso de que el demonio, al frente de los suyos, intentara invadir la mansión de los justos. Pero viendo que no llegaban, montó en su caballo y se dirigió al mundo subterráneo. Allí aquietó a los muertos y los hizo volver a sus sepulturas: luego se llevó la luna y la colgó en lo alto del firmamento.
Sistemas
¿Son
importantes las normas de Icontec para los trabajos escritos?
Las normas de Icontec en los
trabajos escritos son fundamentales. A lo largo de los años, todos hemos echo
uno o varios trabajos, pero por la mayoría de personas estas normas han pasado
por desapercibidas, ya sea por ignorancia, poco interés hacia el tema, que no
las hacen obligatorias, u otras razones…
Las personas hacen los
trabajos, y sin darse cuenta, siguen algunas normas, como la de hacer
introducción, tener buena ortografía, etc. Pero realmente algunos ni saben que
existe la norma 1486, o si saben de su existencia le dan poca importancia y no
las leen ni por encima. Si algunos trabajos no salen mal sin seguir estas
normas, haciéndolo a base del poco conocimiento de estas, me imagino como
saldrían todos los trabajos si siempre leyéramos estas normas antes de hacer
los trabajos.
Esta norma tiene las bases
suficientes para hacer un excelente trabajo, lastimosamente casi nadie las
tiene en cuenta. Los profesores o personas que ordenan hacer estos trabajos
deberían resaltar un poco más la existencia de estas normas o incluso hacer
obligatorio crear los trabajos a base de ellas, para así entregarlos como ellos
esperan y no unos mediocres.
La causa de esta
problemática es que la mayoría de personas hacen las cosas por hacerlas, no
intentan buscar buenas bases y se conforman con lo poco que saben y terminan
entregando un trabajo algo mediocre. Si todos hiciéramos los trabajos a bases
de las normas obtendríamos buenos resultados y los entregaríamos como esperan
recibirlo los maestros, jefes, etc.
El siguiente trabajo tiene como tema principal a la Internet y ha sido realizado teniendo en cuenta las normas 1486.
Trabajo sobre la Internet- Danna Castro
El siguiente trabajo tiene como tema principal a la Internet y ha sido realizado teniendo en cuenta las normas 1486.
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